S.O.S. Planeta Tierra

S.O.S. Planeta Tierra

Este fin de semana es especial por partida doble. Por un lado, adelantamos la hora de nuestros relojes para adoptar el horario de verano (a las 2 de la madrugada, serán las 3), lo que significa muchas más horas de luz solar y días más largos en los que disfrutar al aire libre. Este cambio en el huso horario, que se realiza en España desde los años 70, busca fundamentalmente el ahorro energético, que, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) se estima que es de un 5% (unos 300 millones de euros) frente al horario de invierno. Una cifra que ha hecho que los detractores de esta medida sean cada vez más numerosos, hasta el punto de dejar a los países de la Unión Europea total libertad para decidir si se vuelve al horario de invierno en octubre o se mantiene el vigente. En España, los expertos todavía no han llegado a ninguna conclusión clara, por lo que por, lo menos, hasta 2021 seguiremos alternando nuestros biorritmos, de acuerdo con la luz solar.

El otro tema que hace especial a este último fin de semana de marzo es que todos estamos llamados a sumarnos a La hora del Planeta el próximo 30 de marzo. Esta iniciativa, puesta en marcha por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, sus siglas en inglés), persigue, que entre las 20.30 y las 21.30,  los hogares, las empresas y los edificios y monumentos más emblemáticos del mundo se queden a oscuras. De esta manera, se pretende concienciar sobre la necesidad de tomar medidas urgentes contra el cambio climático producido por la actividad humana.

El pasado año, miles de ciudades y millones de personas de 188 países apagaron la luz de más de 17.000 monumentos y edificios icónicos. Un gesto simbólico, al que se sumaron en España 450 pueblos y ciudades y más de 200 empresas. Este año, sólo en nuestro país ya han comunicado su intención de solidarizarse con la causa 200 ayuntamientos, 70 organizaciones y 90 empresas entre las que figuran ADIF, Telefónica, La Caixa, El Corte Inglés, Mapfre, Decathlon o el Grupo Eroski.

Este paréntesis a la Tierra supone poner de relieve la fragilidad del medio ambiente y frenar la degradación de la naturaleza, concienciándose de que ésta no es algo lejano, sino algo a lo que pertenecemos pues, se encuentra en lo que tomamos, comemos, usamos y, sobre todo, sentimos.

Este apagón, que arrancó en Sídney en 2007 no ha logrado voluntad política para frenar el calentamiento global pero que sí se ha convertido en todo un gesto simbólico multitudinario, que revela el hastío de una sociedad que pide a gritos la transición hacia un modelo energético sostenible, que ralentice el impacto del cambio climático. Ante  la pérdida de biodiversidad y la necesidad de conservar los recursos y ecosistemas de nuestro planeta, debemos ser consciente de que como individuo podemos prolongar este ‘apagón’ los 365 días del año realizando un cambio de hábitos relacionados con la energía y el uso que hacemos de ella por ejemplo, utilizando sistemas que monitoricen nuestro consumo energético, utilizando sistemas de iluminación que minimicen el gasto energético,  optando por la movilidad sostenible o por el consumo de proximidad.

Este año ‘#YoApagoPor un Planeta Vivo, Y tú, ¿por qué apagas?’

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