Por el derecho de un uso didáctico del móvil

Por el derecho de un uso didáctico del móvil

El Gobierno Galo ha arrancado el curso 2018/2019 con una ley que prohíbe el uso de móviles a los menores de 15 años en las instituciones educativas. Esta normativa ha prendido de nuevo el debate entre los detractores y defensores del uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores. El Ejecutivo de Emmanuel Macron argumenta que la utilización de éstas, favorece la falta de concentración en el alumno e impide el aprendizaje.

Francia se convertirse así en el primer país en legislar la materia –de hecho, ya existía una ley en 2010 que prohibía el uso del móvil dentro del aula-, aunque ya son muchos otros los que barajan la posibilidad de seguir la estela del país galo.

En España, los alumnos pueden asistir a los colegios con los smartphones pero su uso futuro en estas organizaciones está en el aire, puesto que la actual Ministra de Educación y Formación Profesional al ser preguntada por la cuestión, ha comentado que esta posibilidad se va a estudiar y analizar. El argumento que baraja es que de esta forma se suavizaría la dependencia de los jóvenes españoles a las nuevas tecnologías. Según un estudio, un 1,5% de jóvenes sufre dependencia patológica a móviles y tabletas, y un 21% está en riesgo de sufrirla.

La ley se promulga una vez que el sistema educativo ya ha iniciado un necesario proceso de digitalización con el que adecuar la enseñanza al siglo XXI. En esta transición de lo analógico a lo digital, en el que las aulas se tecnifican para enriquecer la forma de dar clase, con acceso a multitud de recursos hasta el momento impensables, esta norma puede suponer un freno para el sistema educativo que encallaría en un anacronismo difícilmente reversible. Esta digitalización, con la que se quiere luchar contra lacra del fracaso y abandono escolar que, en nuestro país, es un 80% superior al resto de la Unión Europa, pretender recuperar la atención del alumnado.

Hacer del aprendizaje una experiencia divertida, interactiva y colaborativa es la clave y para conseguirlo es necesario contar con las nuevas tecnologías: incluir en la clase gadgets, a los que el niño está habituado y sabe manejar, pero otorgándoles una nueva forma de uso. Por ejemplo, utilizar el smartphone para consultar el significado de una palabra de una lectura o para ver un vídeo explicativo sobre los conceptos que se están aprendiendo. Todo sumaJ

Caminamos hacia un sistema que huye de las clases magistrales y que persigue hacer del aula un espacio colaborativo, en el que profesores y alumnos se convierten en los protagonistas y ambos participan activamente en el desarrollo de la clase. La prohibición sobre los móviles únicamente retrasará la materialización de esta visión porque está claro que los beneficios asociados al avance tecnológico y a la tecnificación de cualquier parcela de la vida se antojan indispensables una vez que se han conocidos. Por este motivo, ¿no será mejor educar en el uso responsable de las tecnologías y concienciar a los niños que además de servir para su ocio y diversión, son importantes herramientas de trabajo que privarles de un medio que les abre todo un mundo de posibilidades?

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