La tecnología Smart, punta de lanza de la innovación

La tecnología Smart, punta de lanza de la innovación

El hogar conectado se posiciona como uno de los motores del llamado Internet de las Cosas, ese nuevo escenario en que multitud de dispositivos y objetos cotidianos tendrán conexión a Internet y permitirán su control y monitorización en tiempo real por parte de los usuarios.

Esta ‘fiebre’ de “todo always-on” se postula como un nuevo filón no sólo para las empresas del sector TIC, que han decidido diversificar su oferta hacia los llamados wereables sino también para compañías de sectores más tradicionales, como las de la industria del electrodoméstico, que conciben la incorporación de tecnología Smart en sus productos como un valor diferencial. Las marcas asiáticas de este sector, que lideran la fabricación mundial, así lo entienden, no sabemos si fruto de la coyuntura- la apreciación del yuan y el aumento de los costos de fabricación, redefinen un nuevo marco de juego y, en consecuencia, exigen nuevos valores diferenciales de su oferta,- o por convencimiento de que para sobrevivir hay que innovar y que mejor que haciéndolo dando respuesta a una demanda creciente del mercado.

Sea como fuera, lo cierto es que la apuesta de incluir tecnología Smart en sus productos permite a las compañías asiáticas liderar una tendencia que está llamada a ser una realidad en el corto/medio plazo. Y todo por un esfuerzo inversor ‘ridículo’ a tenor de las cifras aportadas por el responsable de I+D de unas de las marcas del sector: un euro y medio es la diferencia del coste de fabricación entre un electrodoméstico ‘tonto’ y uno ‘inteligente’.

Está claro que el futuro inmediato pasa por dotar de inteligencia a todo lo que nos rodea. Ya nadie duda de ello. La siguiente pregunta que se plantea en este nuevo escenario es si las redes tendrán capacidad para dar acceso y velocidad a los millones de dispositivos que habrá conectados y si la industria será capaz de desarrollar un estándar que permita que todos estos dispositivos hablen entre ellos y no se conviertan en ‘islas’.

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