La tecnología no se usa, se pone

La tecnología no se usa, se pone

Los wereables o los dispositivos de tecnología ‘ponible’ como debería de decirse en castellano, se han apoderado de objetos cotidianos como el reloj, las gafas, las pulseras y todos aquellos abalorios que solemos llevar los humanos. Ya no se trata sólo de adornar sino de ser de utilidad parar el usuario y, en ocasiones, para el empresario, tal y como, pone de relieve  la encuesta Wearables en el trabajo realizada conjuntamente por el Workforce Institute de Kronos Incorporated y Harriis Poll en septiembre de 2014 en ocho países de todo el mundo. Y es que estos dispositivos como las pulseras de fitness y salud, pueden proporcionar a las organizaciones información, hasta el momento desconocida, con la que asegurar considerablemente la seguridad, la productividad, la colaboración y la eficacia en el lugar de trabajo.

Se puede decir que en la actualidad, existe una fiebre  por este tipo de tecnología, que en el medio plazo, se centra en el desarrollo de dispositivos invisibles es decir, aquellos cuya presencia pase totalmente inadvertida. La nanotecnología es una de las líneas por las que evoluciona esta industria. De hecho, los avances actuales en esta materia permiten colocar estos sensores en tiritas, parches, bandas y otros objetos de forma que sean prácticamente imperceptibles ante los ojos del usuario sin alterar su función principal: monitorizar el organismo.

No obstante,  y aunque parezca ciencia ficción, algunos desarrollos de la tecnologías invisibles van más allá y proponen colocarla debajo de la piel del usuario. Sí, ha leído bien: implantar la tecnología debajo de la piel. Parece que la realidad plasmada en numeroso libros y películas de ciencia ficción se materializará, según estimaciones de la industria, en los próximos cinco años aunque ya existen desarrollos reales en esta línea como el caso de la compañía Grindhouse Wetware , que ya tiene listos sus implantes subcutáneos Circadia, que permiten monitorizar la temperatura corporal y transmitir toda la información recopilada a través de Bluetooth.

A pesar de parecer descabellado, cada vez existen más partidarios que conciben esta alternativa como una opción viable para temas de seguridad personal o identificación. Para muestra un botón: Epicenter, un nuevo edificio de alta tecnología en Suecia, ha promovido de forma pionera la implantación de chips en sus trabajadores que les permiten desde su entrada a las instalaciones hasta utilizar la fotocopiadora y tomarse un café en la máquina. Una vez más, la realidad supera la ficción.

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