Internet da una segunda oportunidad a la tienda tradicional

Internet da una segunda oportunidad a la tienda tradicional

La tecnología y en concreto, Internet y la web 2.0 ha transformado radicalmente alguno de nuestros hábitos cotidianos. La compra es uno de los actos que más ha sufrido la influencia de las TIC. Si bien en los orígenes de la Red, asistíamos a un proceso transaccional que evidenciaba carencias y que dejaba, en muchas ocasiones, una experiencia de usuario pobre, en el que las expectativas del comprador no se veían completamente satisfechas. Hoy, el proceso se ha enriquecido, gracias a las redes sociales, y arroja cifras escandalosas. Según los últimos datos aportados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el comercio electrónico en España facturó el pasado años la friolera de 15.891 millones de euros. Esto supone un crecimiento del 24,8% respecto al 2013, año en el que la facturación fue de 12.731 millones de euros.

Superadas barreras como la desconfianza al abonar la compra, mediante el desarrollo de métodos de pago que aumentan la seguridad, y con el interés, demostrado por todos los sectores, de mejorar los servicios de postventa de las mercancías adquiridas en línea, las expectativas para el e-commerce se presentan más que positivas. Se prevé que aumente incluso el ritmo de crecimiento de las ventas en línea, favorecido por los avances tecnológicos, la socialización del proceso y la personalización del propio acto de compra.

La irrupción de las redes sociales en el proceso de compra ha permitido llevar a Internet la consulta que todos hacemos en la vida real, a amigos y familiares antes de adquirir cualquier producto o servicio, posibilitando al usuario tomar decisiones de compra informadas y evitando asumir riesgos.

La personalización del proceso de compra es otro de los factores que ha impulsado las ventas online. Según un informe de la industria, en España, el 62% de los usuarios afirma que compra en sitios que ofrecen experiencias personalizadas.

A pesar de que el comercio electrónico parece imparable, el futuro que muchos han vaticinado, en el que la tienda online acabará engullendo a la tienda física, parece que no se materializará. Y es que como ya ocurrió con la radio cuando apareció la televisión y con la tele cuando apareció Internet, lejos de desaparecer, los medios ya existentes se redefinieron para encontrar su hueco en un mundo cada vez más global y conectado. Y eso es lo que parece que también ocurrirá con la tienda tradicional. La irrupción de nuevas tecnologías que permiten impactar en el cliente target en el sitio y en el momento adecuado pero además con el mensaje más relevante, en base a los datos sobre su comportamiento en la tienda, dan una vuelta de tuerca a la experiencia de compra en el establecimiento tradicional que, lejos de hundirse, se reinventa gracias a la tecnología y revindica su sitio. Surgen serias dudas sobre la creencia, casi generalizada, de que Internet será el detonante que acabe con el comercio tradicional. La tendencia muestra que más bien es el revulsivo necesario para afrontar y dar respuesta a nuevos hábitos y patrones de consumo.

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