Consigue que tu dispositivo ‘dure’… y ‘dure’… como el famoso conejito

Consigue que tu dispositivo ‘dure’… y ‘dure’… como el famoso conejito

Pasamos la mayor parte del día fuera de casa, con nuestro móvil o smartphone continuamente encendido y operativo. Así pasa lo que pasa, que en el momento más inoportuno nos quedamos fuera de línea, como el día que se nos estropea el coche y no tenemos ni una raya para llamar a la ¡¡¡grúa!!!!!… Son muchos los momentos en los que necesitamos ‘tirar’ de nuestros dispositivos para comunicarnos o simplemente para estar conectados, por este motivo el hecho de despreocuparse por la duración de la batería puede ser una liberación para la mayoría de los usuarios. Está comprobado que niveles de disponibilidad de nuestro dispositivo por debajo del 20% crean en los usuarios cierta ansiedad ante el pensamiento de estar desconectado de amigos, familia, Twitter o Facebook…

En esta tesitura, adquirir un cargador portátil es, más que una alternativa, la solución. Pero ojo, hoy por hoy existen en el mercado una gran diversidad de modelos y de precios que pueden despistar al usuario y hacerle errar a la hora de elegir el accesorio que mejor responda a sus necesidades y a las particularidades de sus dispositivos. En este sentido, el primer paso es comprobar el valor de carga (mAh) y saber que el número mayor indica la capacidad de carga que cubre el dispositivo. Con ello, evitaremos desagradables sorpresas.

También conviene saber que una batería de 2400 mAh me permite hacer una carga completa del dispositivo pero nada más mientras que, el cargador TP-LINK TL-PB10400 con 10400mAh y dos puertos USBs, me permite cargar dos dispositivos de manera simultánea y me da la suficiente flexibilidad para cargar hasta 5 en cinco ocasiones mi teléfono. No está mal, ¿no? Además, incluye una linterna y un indicador led, muy útil que nos informa de que la batería portátil tiene que cargarse y así evitar quedarnos realmente off-line. ¿De verdad necesitas más argumentos para seguir sufriendo la dependencia más tiránica del siglo XXI? Pues pincha aquí